martes, 17 de diciembre de 2013

Motivación extrínseca o intrínseca

En el deporte es muy frecuente competir por recompensas extrínsecas, entendidas como premios materiales o de reconocimiento social que se consiguen al alcanzar un determinado nivel de ejecución: dinero, medallas o copas, puntos en la clasificación, aplausos, reconocimiento social, etc... En cuanto al refuerzo intrínseco, el premio viene internamente, por el mero hecho de disfrutar de la ejecución, independientemente del premio que venga después (premio o evitar un castigo).
¿Qué tipo de motivación es mejor? La investigación dice que la motivación intrínseca produce mejores resultados que la extrínseca, principalmente en competición, aunque el premio extrínseco puede ayudar a mejorar competencias en los entrenamientos.
Para entenderlo mejor os dejo la siguiente historia que muestra cómo decae la motivación cuando el premio es extrínseco:
Un hombre mayor vivía en una finca de campo, tranquilamente y rodeado de paz; Lo único que rompía esta paz era un grupo de jóvenes que se ponía a jugar al fútbol en su terreno causando un ruido muy incómodo. El hombre intentó echarles una y otra vez, sin conseguir que no volvieran a jugar en sus terrenos.
Por eso, un día decidió cambiar de estrategia: el siguiente día que volvieron a jugar al fútbol en su terreno les pidió hablar con ellos; les dijo que era una persona solidaria y que, en realidad, le gustaba que vinieran a jugar al fútbol en su solar, que hicieran ruido y que se divirtieran. Les ofreció un euro a cada uno cada vez que fueran a jugar allí, ante lo cual los chicos pensaron que era demasiado bonito para ser realidad: "cobrar por jugar al fútbol". Al cabo de un par de días el hombre volvió y pidió excusas a los chicos, puesto que no tenía dinero suficiente como para pagarles un euro a cada uno, dado que la pensión que recibía era muy baja. Pero les dijo que con mucho gusto les daría 50 céntimos a cada uno, pero que por favor siguieran viniendo a jugar. Los chavales siguieron jugando en el solar de aquel hombre, pero unos días más tarde volvió a ofrecerles una rebaja del dinero que les daba y les ofreció 25 céntimos a cada uno. Incluso así siguieron yendo a jugar. Pero cuando el hombre volvió para ofrecerles otra rebaja hasta los 10 céntimos, el grupo de chicos se indignó y le respondieron: "¿Pero quién te has creído que eres? ¡No vamos a volver a venir a jugar a tu finca por diez miserables céntimos!" Y se fueron tan enfadados que no volvieron jamás a jugar en aquel solar.
Así pues, mientras la ejecución se basaba en el simple disfrute de la misma no había dudas sobre su realización, pero en cuanto surgieron los premios externos, la cuantía del premio determinó el valor de la ejecución.






1 comentario:

Justina Lusina dijo...

Muchas gracias por escribir un artículo que ha conseguido una mejora tu vida y que espero que también consiga una mejora en mi vida.

Saludos