lunes, 7 de octubre de 2013

Ritual en el tenis

Un tenista del Centro de Tecnificación donde trabajo se presenta en mi consulta y, ante mi pregunta de qué le pasa, me contesta, así, genéricamente y sin especificar: “Cuando juego un partido y pierdo un punto disputado me pongo nervioso, pierdo las formas y tiro el partido”. Me quedo mirándole en silencio y con los ojos como platos esperando que me dé alguna información más. Él igual, se queda mirándome a la espera de que le dé una solución mágica.
Ante el silencio sepulcral entre ambos le pregunto espontáneamente: “¿A ti te gusta el tenis?” Se queda en fuera de juego y me replica: “¿Cómo que si me gusta el tenis?” A lo que contesto: “Pues eso mismo, que si te gusta el tenis”. “Pues claro, ¿Cómo no me va a gustar?”. Entonces yo especifico: “A ver, ¿Te gusta el tenis o te gusta ganar más que jugar a tenis?”. El chaval no entiende lo que le digo, empieza a mirar a un costado y al otro intentando buscar respuesta a esta tonta pregunta. Antes de que me responda le explico:” No es lo mismo disfrutar de jugar a tenis que simplemente querer obtener victorias; mientras que con lo primero disfrutamos de hacer las cosas, es decir, disfrutar de jugar, con lo segundo queremos alcanzar un punto u objetivo determinado y dejamos de tener en cuenta el proceso o camino para obtenerlo. Si disfrutas de jugar al tenis y te centras en hacerlo lo mejor posible, sin valorar lo cerca o lejos que tengas el premio, sino que disfrutas de que un punto ganado no haya sido por casualidad sino por tu buen juego, si encuentras un aprendizaje en cada error que cometas, obtendrás el premio sin darte cuenta”.
Él, callado y visiblemente en desacuerdo conmigo, alza lo ojos y me dice:” Todo eso es muy bonito, pero cuando estoy en la pista me voy calentando hasta que exploto y pierdo las formas”. “Claro, precisamente por esto te digo lo que te digo; cuando pierdes un punto y ves que te alejas del premio, cargas un programa emocional negativo que se acentúa con la carga explosiva de la adrenalina que inunda tu sangre, provocando reacciones defensivas agresivas; esto provoca una alteración de tu activación y entras en un círculo que se retroalimenta y acentúa los aspectos emocionales negativos y, por ende, la interpretación catastrófica de la carga adrenalítica”. Él, con ojos de espanto, me reseña que “no entiende nada”. “es fácil de entender: si reaccionas mal ante la pérdida de un punto aumentas la probabilidad de continuar haciéndolo mal”. Empieza a soplar y me dice:” Pero es que no puedo evitarlo, es superior a mí”. “Pues porque lo llevas haciendo siempre y no sabes hacer otra cosa”. Escépticamente me responde un “puede”.
Tras intentar que se convenciera a sí mismo de que esta dinámica debía cambiar y que en los partidos debía adoptar una postura analítica, diseñamos el siguiente ritual para superar el impulso incontrolable de la adrenalina y desviar la atención hacia datos que nos den soluciones reales al partido.
1.- Juega el punto como tú sabes, intentando realizar automáticamente las ejecuciones técnicas,
2.- Cuando el punto acabe, dirígete a la marca de saque, mirando las cuerdas mientras juegas con ellas (alineándolas en paralelo).
3.- Responde a esta secuencias de preguntas:
    a) ¿Cómo ha ido el punto?
       a.1) He ganado: ¿Lo he ganado o lo ha perdido él?
           a.1.1) Si lo he ganado:¿Cómo lo he hecho? ¿Puedo volver a repetirlo?
           a.1.2) Si lo ha perdido él: ¿Le he forzado a que lo perdiera? ¿Tiene un fallo del que me puedo      aprovechar?
      a.2) He perdido: ¿Lo he perdido yo o me ha ganado él?
          a.2.1) Lo he perdido yo: ¿A qué se debe este fallo?¿Puedo corregirlo para que no vuelva a suceder?
          a.2.2) Me ha ganado él: ¿Tengo recursos para evitar que me vuelva a jugar así? ¿Cómo puedo cambiar la dinámica del juego?
   b) Controlo la activación:
        b.1) Si estoy demasiado poco activado muevo las piernas (salto-canguro) y aprieto los dientes.
        b.2) Si voy pasado de activación, respiro profundo y aguanto un poco el aire.
  c) Control del tempo del partido:
        c.1) Si vamos ganando y las cosas nos salen bien, acortamos el tiempo entre puntos, acelerando nuestras acciones.
        c.2) Si vamos perdiendo y nuestro rival controla el partido, dilatamos el tiempo entre puntos.
4.- Auto-refuerzo / fin del ritual. Auto-refuerzo es una frase o palabra motivadora (¡Vamos! ¡Va! ¡Venga!, …) que da por concluido el ritual.
Aunque toda esta secuencia de acciones pueda parecer que llevará mucho tiempo llevarlas a cabo, con un buen entrenamiento, estamos hablando de 10-15 segundos, en los que un observador nos verá andando, con la cabeza baja mirando las cuerdas de la raqueta mientras las tocamos, realizando unos saltos o una respiración y acabando con un gesto de afirmación.
El tenista entendió perfectamente los pasos del ritual, aunque dudó de su capacidad para llevarlo a cabo sin someterse a la tiranía de la adrenalina. Evidentemente, si no se entrena en cualquier ocasión que lo permita, nunca llegará a adquirir el automatismo que precisa para que sea útil y reemplace automáticamente la expresión emocional de frustración. Cuando se encuentre en situación de partido, no debería pensar en absoluto en ejecutar el ritual, sino que debería surgir automáticamente y sin excepción en todos los puntos del partido, tanto si se gana como si se pierde, de la misma manera si el partido es difícil o fácil.
Y para ello, el tenista debe poner de su parte la voluntad y determinación para incorporar el ritual en su juego y entrenamientos habituales. Al principio centrará su atención en ello, le costará combinar concentración en el juego con la ejecución del ritual, pero con el tiempo los recursos atencionales volverán hacia el juego en sí, y el ritual lo realizará automáticamente, como algo necesario, de manera que si no lo realizara se sentiría como si le faltara algo.
Este ritual mencionado aquí es de lo más sencillo, y con el tiempo, el mismo interesado lo irá modificando en función de la información que más le interese.
Repito, si hay algo esencial para cambiar un mal hábito (en este caso es una reacción inadecuada a la frustración, pero bien podría ser dejar de fumar o de morderse las uñas), es la voluntad del interesado; sin esa voluntad firme no se consiguen grandes objetivos.


6 comentarios:

gel dijo...

Buenas, soy entrenadora y aún jugadora de tenis. Llevo muchos años en esto y tengo que decirte que me ha gustado mucho tu artículo, porque tengo la misma filosofía (me enseñaron bien) y me servirá para trabajarlo con mis jugadores. Muchas gracias por compartir tus conocimientos. Me has enganchado. Un saludo

Carlos García dijo...

Gracias gel. Me alegro de que te guste.

Anónimo dijo...

¡Fantástico!, soy coach y aunque no trabajo con deportistas, la filosofía de este artículo es aplicable a muchos aspectos de la vida. Gracias
Patricia

Basquet dijo...

Hola me gustaría me pudiera dar tips para poder apoyar a mi hijo que juega Basquetball ya que aunque tiene las habilidades para el deporte y práctica mucho a la hora que juega se limita y no tiene actitud, dice que le da temor el fallar y se frustra.

Carlos García dijo...

Hola Basquet, gracias por tu comentario.
Ya hablé de esta problemática en un artículo anterior, el miedo a perder (http://psicologiaeneldeporte.blogspot.com.es/2013/05/miedo-perder.html), de donde puedes encontrar información útil.
De todas formas, plantéale a tu hijo la siguiente situación:
Sobre el suelo de tu casa (o en cualquier sitio que tenga suelo de baldosas), dile que dos filas juntas de baldosas, se imagine que es una tabla de madera (de 1 metro aproximadamente de amplitud), bastante gruesa; pídele a ver si tiene algún problema para caminar sobre la imaginaria tabla de madera. Te dirá que no tiene ningún problema, que es fácil caminar sin salirse de las filas de baldosas.
Pues bien, ahora pregúntale si esa imaginaria tabla de madera se hallara a 50 metros de altura y sin red, si tendría problemas para caminar sobre ella. Lo más seguro es que te diga que no es lo mismo, puesto que a ras de suelo no puede pasar nada, pero a 50 metros se puede caer.
Tú vuelve a preguntarle si sabe caminar sobre la tabla o no. ¿A ras de suelo sí y a 50 m. no? ¿Qué cambia en ti para que esto suceda? ¿El miedo a "de repente" no saber caminar?
Pues esto es lo que pasa cuando alguien entrena bien y luego no juega bien en los partidos. Anticipa las posibles consecuencias desagradables del fallo, como caerse de 50 m. o no acertar una canasta. Pero en realidad lo sabe hacer; sabe caminar sobre la tabla de madera y sabe entrar las canastas. Si se cae de 50m. de altura se mata, pero: ¿Qué sucede si no entra una canasta? ¿Cuál es la consecuencia negativa? Revisad estas consecuencias y analizad si de verdad son tan catastróficas como tu hijo piensa que son.
Yo creo que no, y en cualquier caso debe aprender a enfrentarse a las frustraciones en cualquier ámbito de la vida. Si no lo intenta, nunca sabrá hasta dónde hubiera podido llegar.
Suerte.
Carlos García

Julian Castro dijo...
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